Relatos, Poesias y Pins X SieteUno

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miércoles, 31 de mayo de 2017

VELADA DE NEGOCIOS


          Toda la velada había estado tirándome indirectas, en el transcurso de la cena de negocios en el Hotel "Royal Rose", situado en el ático del emblemático rascacielos Howart & Plaze, planta 69.
          En el intervalo de la cena, se le derramó sobre la camisa de seda,(una cucharada de sopa de marisco) justamente a la altura de unos de sus pechos, escusandose fue rápidamente al lavabo, y a la vuelta del mismo, un lamparon de agua disimulaba dicha mancha, mas no pude dejar de mirar como el contacto del agua en su camisa, le había puesto los pezones duros y tiesos, como pidiendo socorro por salir de la camisa.
          No se si fue un descuido o no pero cuando volvió llevaba un botón menos de la camisa abrochado y visualizando ese apretado canalillo empecé a pensar y a imaginar el tamaño de sus pechos y de sus pezones, (para que me entendáis tamaño galleta María) mientras ella hablaba y hablaba.
          Cuando de repente y de sopetón note un leve y suave cosquilleo que me subía del tobillo recorriendo toda mi pierna y acabando en mi entrepierna, al echar la vista abajo vi su pie descalzo, llevaba medias negras, frotando acariciando sobandome mi miembro, el cual no necesitaba mucho estímulo esa noche para ponerse firme para la ocasión, - ¡ Dios, Sr Torres , pero que estoy notando, todo eso que toca mi pie es real !!!! - exclamó ella - mientras me miraba y se daba cuenta que mis ojos no se apartaban de sus pechos.
          Impaciente ella y impaciente yo y de mutuo acuerdo no lleguemos a los postres y mucho menos a los cafés, pagué y nos dirigimos al ascensor para acabar la noche de la mejor manera posible.
           En el leve trayecto hacia el ascensor, (ella iba delante) me fije en esa falda negra ajustada y que sus andares le proporcionaba una silueta escultural y un culo respingón que me encantaba, al cerrar la puerta del ascensor y al apretar el botón del garaje soltó una sonrisa, a los pocos pisos hacia abajo se me acercó y susurrándome al oído me soltó un -" Se atreve a follarme aquí y ahora, Sr Torres" -, ese leve susurro fue como una orden para mí, como un desafió porque seguidamente puse mis dos manos en su culo y empujándola hacia mí la besé repetidamente en el cuello, en la boca mezclando salivas.
          Ese perfume dulzón a flores que desprendía, me embriagaba aún más... ¡ Ufff, Sr Torres, que ímpetu, si, así me gusta ! -dijo-, mientras soltó un leve gemido cuando noto mis dedos que se introducían dentro de sus bragas y se deslizaban hacia su entrepierna.
          Sus manos rápidas y hábiles ya me habían desabrochado el botón del pantalón y bajado la cremallera y agachándose empezó a lamer y a chupar mi mástil tieso, (sin bajarme el bóxer) me arrincono en una de las esquinas del ascensor, mientras yo gemía de placer, se recreó en ese juego, estaban mis bóxer empapados ya de su saliva, cuando me los bajo y dándole un buen saludo mi falo se le quedó a la altura de la boca.
          Lo raro de todo esto, era que tal situación en vez de cortarme el rollo por si de un momento a otro se paraba el ascensor y se abría la puerta, (me ponía aún más), me daba mas morbo y a ella seguro que también y pienso yo que no era su primera vez, por lo bien que manejaba la situación.
Empezó a comerme el pene con tal maestría con tal ímpetu, metiéndose mis 21 cm en la boca como si nada, relamiendo cada centímetro de mi miembro, el cual estaba a punto de estallar, acariciándome los testículos, apretándolos entre sus manos, introduciendolos en su boca, dándome ese gusto de dolor y placer.
          No aguantaba mas, quería tener su vagina en mi boca, quería saborearla, meter mi lengua dentro de ella, notar ese calor en mi boca, gustar sus fluidos.
La levante y haciendo la tijera puse mi cara en su entrepierna y ella hacia abajo siguió comiéndome mi verga, mientras con una mano la sujetaba por la cintura y la inercia hacia el resto, empecé a disfrutar de tan majestuoso manjar, mi lengua se deslizaba desde su clítoris hasta su culo, pasando por su vagina, introduciéndose dentro de él, y una vez bien lubricado le metí unos de mis dedos en su culo al cual ella esbozó un gemido de sorpresa y de placer.
          Empecé a moverlo despacio y conforme lo hacía acrecentaba el ritmo, era tal el placer que experimentaba que no tuvo mas remedio que parar de chupármela, -" Folleme Sr Torres, folleme, métamela " joder", no puedo mas, no aguanto, quiero que me la meta, folleme, folleme el coño y el culo quiero tenerla dentro de los dos....!!!"
          No acabo de decir lo ultimo, cuando la baje y abriéndose de piernas y apoyada en el espejo del ascensor se la metí con ansia por detrás, su culo bien lubricado noto mi carne dentro de él, empece a moverme y a sacarla de su culo y a introducirla en su vagina y viceversa, mientras le acariciaba y pellizcaba sus pezones y la besaba en el cuello, cada vez que la sacaba de una cavidad y la introducía en otra, ella esbozaba un sollozo un gemido un grito de placer..." si , si, folleme folleme si métemela por el culo si, follame follame, si, si..." -decía-, acabo por llamarme de tú, a tutearme, tuve que aplicarme de lo lindo ya que la situación así lo requería.
          El morbo de que en cualquier momento se parase el ascensor y entrase alguien no daba a especulaciones, fueron pocos minutos pero fueron unos minutos intensos, potentes, profundos y apasionados por ambas partes lo cual nos llevo al éxtasis por parte de ella y mía al unisono, nos corrimos los dos a la vez, seis hondanabas de mi crema caliente espesa se quedo dentro de su culo y note como ella cuando yo me corría tenia pequeñas contracciones de su orgasmo, no fue un polvo cualquiera, fue "el polvo" y cada vez que cojo un ascensor me acuerdo con una sonrisa y la sensación de satisfacción y el trabajo bien hecho.
          A por cierto se me olvidaba, el contrato de esa noche no se hizo material, pero eso es una historia que os contare en otra ocasión.

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