La he tocado.
La he acariciado.
La he abrazado.
La he besado.
Inclusive la he mordido.
Mi cuerpo se estremece
al contacto con el suyo.
Su piel suave, sedosa.
He olido su perfume,
o su cabello recién bañado.
Su sudor en noches de pasión.
Ha amanecido despeinada,
su pelo alborotado, al ritmo
de mis besos en su espalda.
Me ha tenido dentro.
Sé a que sabe el fruto
de su entrepierna.
Su pecado prohibido,
como Eva en el paraíso,
pero esta vez soy yo, el
que se siente en el paraíso.
Y no me importa decirlo,
eso no me impide amarla.
Amarla con inusitado fervor.
La he acariciado.
La he abrazado.
La he besado.
Inclusive la he mordido.
Mi cuerpo se estremece
al contacto con el suyo.
Su piel suave, sedosa.
He olido su perfume,
o su cabello recién bañado.
Su sudor en noches de pasión.
Ha amanecido despeinada,
su pelo alborotado, al ritmo
de mis besos en su espalda.
Me ha tenido dentro.
Sé a que sabe el fruto
de su entrepierna.
Su pecado prohibido,
como Eva en el paraíso,
pero esta vez soy yo, el
que se siente en el paraíso.
Y no me importa decirlo,
eso no me impide amarla.
Amarla con inusitado fervor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario