Enamórate
no necesariamente de una
mujer con curvas de vértigo.
Enamórate
no de una mujer que tenga su
vida económicamente resuelta.
Enamórate
no de la belleza exterior, sino de su
belleza interior y lo que te trasmita.
Enamórate
de una mujer con la cual puedas
sentarse a conversar de lo que
sea a altas horas de la noche.
Enamórate
de una mujer que sepa disfrutar y
compartir un buen plato de comida.
Enamórate
de una mujer que disfrute de largos paseos
cogidos de la mano un domingo cualquiera.
Enamórate
de una mujer que te entienda y
disfrute de una noche no de buen sexo,
que también, pero de caricias, de besos,
sin prisas, de abrazos y momentos.
Enamórate
en definitiva de su presencia, de lo que
a tí te hace sentir y de como te sientes
estando junto a ella y que sientas que
te falta algo cuando no estas con ella.
Ahora,
solo falta poner de tu parte y enamorarla.
no necesariamente de una
mujer con curvas de vértigo.
Enamórate
no de una mujer que tenga su
vida económicamente resuelta.
Enamórate
no de la belleza exterior, sino de su
belleza interior y lo que te trasmita.
Enamórate
de una mujer con la cual puedas
sentarse a conversar de lo que
sea a altas horas de la noche.
Enamórate
de una mujer que sepa disfrutar y
compartir un buen plato de comida.
Enamórate
de una mujer que disfrute de largos paseos
cogidos de la mano un domingo cualquiera.
Enamórate
de una mujer que te entienda y
disfrute de una noche no de buen sexo,
que también, pero de caricias, de besos,
sin prisas, de abrazos y momentos.
Enamórate
en definitiva de su presencia, de lo que
a tí te hace sentir y de como te sientes
estando junto a ella y que sientas que
te falta algo cuando no estas con ella.
Ahora,
solo falta poner de tu parte y enamorarla.

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