A final de cuentas
lo prohibido atrae.
A fin y al cabo lo
contraindicado seduce.
Aún intuyendo la
penitencia a pagar.
Inclusive sabiendo y
haciendo caso omiso.
El flagelo autoimpuesto
se fue por el sumidero.
Lo verás, lo tocarás,
lo probarás aunque
sabes que nunca lo
tendrás en exclusividad y
jamás te pertenecerá.
Pocos, por no decir ninguno
hubieran salido indemnes.
Me atrajo, me atrae, y me atraerá.
Lo quise, lo quiero, y lo volveré a querer.
Me sedujo, me seduce y me seducirá.
Valiente bravucón si pensabas
salir airoso de la contienda.
He fracasado en el intento
pero no me arrepiento.
Aunque ciertamente sospecho,
intuyo y si miedo a equivocarme
que eres adictivo y sin
prisas, volverás a surgir.
Y creo que es mutuo.
Yo al menos tengo esa
"cabrona" debilidad.

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