Sé que tienes fama de vetada,
eres la manzana prohibida,
todos me dicen aléjate y
no la quieras catar,
o al paraíso no irás.
No saben que ya te probé y
por más que me advierta la gente
no vi esa noche a ninguna serpiente.
La velada fue amena y prosiguió,
recuerdo que tu cuerpo no mintió,
susurros, placeres, gozos y éxtasis
me diste de emanar de tu oasis.
No me importará ir a los infiernos
por probarte, vamos a comernos
al menos una vez más y encendernos.
Aunque sigan pasando los inviernos,
merece la pena, sigamos viéndonos,
nos encanta mutuamente jodernos.
Somos dos almas libres y cuarentonas,
somos dos personas muy cabronas.

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